viernes, 11 de mayo de 2012

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Ya no soy la misma
Ya no soy la criatura pueril que corría entre tus faldas.
Ni  tampoco el cielo que  bañan tus ojos.

Ya no soy la misma amante
Hace tiempo las mejillas perdieron el rosáceo de la flor.
Ya no soy la altiva mujercita, que te juraba eterno desvelo

Nadie nunca te lo dijo amiga, no sirvo para sueño
He perdido todo camino, he profanado otros cuerpos.
Me aterra pensar que ya no existe un nosotros
Me desgarra la realidad de que mi nosotros siempre ha sido tú

“no me dejes amiga” te susurre alguna noche.
Sacra  poesías en tu nombre vuela por vientos lejanos

Como anhelo besarte amiga,
Como extrañaba decirte amiga

La vereda estrecha  de tu cintura desgarra mis pies
Mi insolencia desgarra tus entrañas;
somos una masa de sangre y melancolía
       Cuando existe tanto dolor ni el amor  verdadero digiere su amargura

Vuelos nocturnos  acompañados de sueños nítidos.
Remedio de la amargura
Retornar con vuelo suave a la inocencia
a la primera caricia
al segundo beso,
a la ausencia, que duele
que duele más que el dolor
y es más profundo que la herida
porque es compartida; querida amiga.

Deslízate sobre mis sábanas, con casualidad inexistente
Coincidencia de que la cama sea
 Inerte y sea la única que no quiere partir

Te propongo: juegos de amantes, desconocidos  amantes
Que se despiden con un infinito adiós.


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