Ya
no soy la misma
Ya
no soy la criatura pueril que corría entre tus faldas.
Ni tampoco el cielo que bañan tus ojos.
Ya
no soy la misma amante
Hace
tiempo las mejillas perdieron el rosáceo de la flor.
Ya
no soy la altiva mujercita, que te juraba eterno desvelo
Nadie
nunca te lo dijo amiga, no sirvo para sueño
He
perdido todo camino, he profanado otros cuerpos.
Me
aterra pensar que ya no existe un nosotros
Me
desgarra la realidad de que mi nosotros siempre ha sido tú
“no
me dejes amiga” te susurre alguna noche.
Sacra poesías en tu nombre vuela por vientos
lejanos
Como
anhelo besarte amiga,
Como
extrañaba decirte amiga
La
vereda estrecha de tu cintura desgarra mis
pies
Mi
insolencia desgarra tus entrañas;
somos
una masa de sangre y melancolía
Cuando existe tanto dolor ni el amor verdadero digiere su amargura
Vuelos
nocturnos acompañados de sueños nítidos.
Remedio
de la amargura
Retornar
con vuelo suave a la inocencia
a
la primera caricia
al
segundo beso,
a
la ausencia, que duele
que
duele más que el dolor
y
es más profundo que la herida
porque
es compartida; querida amiga.
Deslízate
sobre mis sábanas, con casualidad inexistente
Coincidencia
de que la cama sea
Inerte y sea la única que no quiere partir
Te
propongo: juegos de amantes, desconocidos
amantes
Que
se despiden con un infinito adiós.
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