Bajas y subes, suave.
Se escuchan las manos ferrosas de los niños en la rueda
Gritando la dicha, el viento mece su candor.
Los de abajo se lo
pierden, lloran porque nada viene
lloran porque el juego terminó.
lloran porque el juego terminó.
Se miran pasar las
escaleras bajo el hombre
A lo lejos cae, se hace añicos;
El espejo atrapa la desdicha entre sus manos, y llora;
Son siete años, sietes los días, siete pecados.
Un ave vuela por mi frente, la abrazo, la protejo
Le bendigo el viaje, ella me trae muerte.
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