Si me dices niña, que ya no importa, te diré:
"mira que lindas las flores, mira como se
encogen en el invierno que ahora apaña a la luna"
verás como mis ojos mienten, y
le diré "no" a un "sí" en hipotermia;
que limosnea, en
la condición precaria del corazón, algún candor
que resople tu viento de primavera.
"Es sentimiento herrado" diré a quienes
se pregunten la tenue agonía de estos versos.
Te diré niña por el simple camuflaje del deseo,
te haré saber que no eres importante
aunque tu nombre me erice como
el ligero orgasmo que el silbante soplido del viento da a la piel.
Nuestras pieles niña, que están condenadas
al frío interminable e indefinido. A un frío
que apenas inicia.
Y cuando siento que ya es mía,
despierto.
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