domingo, 29 de abril de 2012


Me destrozas, lascivo
Infausto y declarado enemigo
Tu mascara es la que llevo en mis batallas
Luminoso para la doncella enamorada
Tormentoso para mi, presa de la confusión


Ya había pasado tiempo, desdichado
Que las hojas de mi árbol
Tus vientos no  acariciaban.

Te creía muerto entre los terruños
del alma,
Te creía ya encaminado a tu estado puro
 Encantado, firme, Sereno; orondo lisonjero.

Empero tus palpitares me hacen cautiva
Canalla

De lo que tenía seguro, me voy a tientas
Destrozando todo a mí paso, bajo tu nombre
Con tu estandarte en la frente

Oh mísero hijo de Venus. Candor  de flechas curtidas,
que apuntan directo, sin salida.

La sangre corre por los parpados de
aquellos ojos, que lloran por mi
Mientras la sangre mía corre por culpa de
Los  (ojos) que nunca están.

Confusión abismal,
Páramo de los sentimientos
Indeciso, cuando a entregarte confieres
Me dejas sin ceso cruel enemigo.

Vástago infernal,  
de brote no querido
árbol que creces y se conviertes
en abrigo.

Árbol que después quema sus hojas
Para  déjame al desnudo, desnudar mi frío.



para el amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario