Entierro los
pies, sobre las raíces de
una razón
sin frutos:
“La
irracionalidad es mi pastor, nada me falta”
Mejor callo al alma y me aprieto bien la devoción
Sorbiendo de
a poco mis delirios
Amargos,
Cargados de culpa,
Frustración-es
decirte que todos está bien.
que no estás
sola
que estoy
con ella
que estoy
contigo, conmigo
que está con
ella misma, que en realidad ya no eres tú.
Mientras tú
lloras, mi corazón se enrosca, mortaja
Doy
media vuelta, me alejo un lustro.
me
tatúas con lagrimas la libertad en la frente;
no es justo,
ahora no me quiero ir.
Quiero
cortar el milenario reptil que la cubre
que no deja
escapar su brío
ese mismo
animal que me cubre a mi
que algunas
ves nos cubrió a las dos.
Ese animal
milenario que con la concha precisa un futuro infeliz
Ais-la-mien-to.
Le
temo al futuro de las fuentes grises
de los
cielos pardos
de las
noches frías.
Su nombre se
resbala entre mis dientes, cuando me toma, cuando me azota
me da miedo,
su presencia fulmina la escena de los dos amantes
que siendo
dos, sueñan con la visita de un tercero.
corro entre
sueños y me despierta una realidad abrupta
no son tus
rodillas las que rozan mis piernas
tampoco
siento tus manos rozar mis pechos
desconozco
la sensación y no despierto.
Me aferro al
deseo, a la fantasía, mientras te veo ser azotada
por la
realidad. Y no me preocupa ella, no me
preocupas tú.
más me
preocupa que la vida pase y lo riegue todo.
Y que mis pies se hundan en esta espesa tumba de lodo
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