Rueda, que rueda, que rueda que cae
vas de nuevo, adelante y atrás.
Tomas un café, tal vez dos, te deslizas la corbata hasta
la de Adán. ¿Quién fue ese cabrón?
Debió haberse quedado con Lilit, eso hubiera hecho yo. Piensas.
Deslizas la corbata en un intento de suicidio
"ojalá tuviera los huevos de apretar más fuerte" te dices.
y van pasando las horas, el monitor es más amable
que la mujer de cabellos cortos, de falda
corta y escote largo de enseguida.
Los documentos te embozan un sonrisa, y
mira que mejillas les dibuja el punto y coma.
mientras tienes un inteligente y amena charla de hermenéutica con un lápiz
del numero dos en la cual se entromete la impresora para decir puras mamadas.
La mujer se te acerca, la mujer de cabellos cortos, de falda
corta y escote largo que estaba enseguida.
No puedes evitarlo, le miras las tetas. Es que es un escote
demasiado largo. Luego la olvidas
porque Ramirez volvió a llegar tarde y el cabrón del patrón
está por correrlo. Piensas "Pobre Ramirez tan buen hombre que es"
como todos los días que lo ves llegar tarde.
Llegas a tu casa. Y no hay ni leche en tu despensa
miras a tu perro, siempre tirado en el mismos pinche
cojín con holanes, que te regalo tu abuela.
"Esa es vida" piensas por un rato. Pero ves un documental de maltrato
animal y descubres que debe estar bien culero ser perro.
Vas a la cama, es la misma. No la tiendes y dices que
tal vez por fin lo puedas hacer mañana. Sabes que no lo harás
sueñas con la mujer de cabellos cortos, de falda
corta y escote largo a la cual le miraste las tetas porque
su escote era demasiado largo.
Despiertas con la misma erección. Te enojas
porque la tiene chueca y te miras en el espejo
con el deseo de que se enderece, como lo haces todas las mañanas.
Comienzas a llorar. Te masturbas, lloras, lloras te masturbas.
Comienzas a extrañarlos a todos. A tu ex, a la amiga de tu ex
que te tiraste, y por eso es tu ex; a todas a las que les has visto las tetas por culpa del escote.
Lloras, lloras en soledad durante horas. Hasta que recobras la voluntad
Te pones la corbata, esta vez estás seguro de que si vas a apartar demás.
Pero se te olvida, porque te ha caído algo de café en la camisa blanca y hoy
hay junta. Palmeas al perro como todas las mañanas. Te pones tu gafete
"Sisifo Abelino, encargado de calidad"
Rueda, que rueda, que rueda que cae
vas de nuevo, adelante y atrás.
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