Si te digo, niña, lo que es extrañar tu ausencia
Seria filosofía experta
Yo no puedo con ello, apenas si podría
escribirlo
Apenas si me doy a entender entre letras.
Los versos me ayudan, no busco darte
doctrina de ideas claras,
Si no descargar el féretro del pecho.
Pues esta ausencia tuya, tan caprichosa
es tan inefable flor, es tan corrompida razón
que no puedo más que decirlo con
parafraseo:
Extraño tu ausencia, niña.
Y la extraño como a las cosas que nunca
he tenido
De esa extraña complicación de extrañar
la ausencia
Que siempre has estado ausente ¡Ay niña¡ ¿Qué es esto?
¿Cómo le llama la ciencia a esta melancolía
de añorar
lo que nunca se ha tenido?
Aun se complica más en el corazón
Si le preguntas a él te dirá que todo es
la razón, que
Él no es más que el motor de la vida,
que no le gusta
Tener siempre la culpa. ¡Pobre corazón niña!
Pero más ingrata y desfavorecida es la razón. Villana, que
me arrastra a la confusión constante, que no sabe
si
ausentarte o si podrá olvidarte.
Ya nada importa niña, mejor vete pronto.
Las campanas han dado ya las ocho, déjame descansar
la ternura de no tenerte, en la penumbra.
Viéndote a lo lejos, sin decirte nada
Con la despedida laceral del adiós
rutinario.
¡Vete niña! Antes que la razón se
quiebre
Y la locura me haga arrancarte un beso o
dos
Mejor queda como un recuerdo en mi mente
Como la extraña ausencia qué no fue ni extraña ni ausencia.
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